viernes, 12 de agosto de 2011

"CAOCHING PASTORAL" Un tema que Arturo conoce bien

Si hay algo necesario en nuestro caminar, pues bien lo necesario es que alguien te este recordando siempre, aunque parezca molesto, lo que somos, de dónde venimos, hacia donde debemos ir, y cuál es la actitud que debemos tener para alcanzar nuestra objetivo. Considero que no solo es importante saber cuál es nuestra meta, sino también que te impulsa a alcanzarla y quien te puede ayudar a obtenerla, pues quien piensa que solo puede, se engaña; siempre hay alguien que necesita de uno, y siempre necesitamos de alguien.
Arturo lo sabe bien, y por eso vemos como se preocupa por hacer que todos y particularmente los jóvenes, puedan a trabes de sus temas de “CAOCHING PASTORAL” ejercitarse para ser exitosos y guiar a los demás a que también lo sean, y muy especialmente en el campo eclesial.
Nuestra amada Iglesia Católica, hoy más que nunca con los nuevos retos que se le presenta, debe tener una preparación adecuada para el acompañamiento de todos los feligreses que forman parte del que hacer mundial, precisamos desarrollarnos con la mayor perfección posible  en todos los campos de la vida, y para eso se necesita no solo conocimientos científicos, sino también de una actitud para ejercerla. Por eso veo muy importante los temas de “CAOCHING PASTORAL” que promociona Arturo; nosotros los sacerdotes no lo sabemos todo, si conocemos bien un aspecto de la vida, eso no implica que sepamos bien de las otras, muchas parroquias tienen santos sacerdotes muy competentes en una área de la pastoral pero no muy buenos en otras, y solo el sacerdote verdaderamente humilde la acepta, y más aun, pide o se deja ayudar en aquellas áreas que menos conoce.  Son muchos los laicos necesarios para esos campos de poco conocimiento por parte de los Sacerdotes, Arturo es uno de los que dominan ese campo poco conocido con todos los adelantos en cuanto a la promoción humana, y lo pone al alcance de todos los que deseen, de los que precisen de esta ayuda.
Aplaudo, oro y alento, sus esfuerzos por contribuir en la construcción de un ser humano más digno de los dones que Dios le ha dado, para su realización personal, para el bien de nuestra Iglesia Católica y para la mayor gloria de Dios.
P. Juan Carlos SáenzVargas

jueves, 9 de junio de 2011

QUIEN PUEDE, PUEDE

Ahá amigos, amigas! "Quien puede, puede" ni modo, paciencia, ustedes y yo sabemos bien que cada pueblo tiene el gobernante que se merece, por más que este sea o no el de nuestro gusto. Me imagino que todos los que guardan actitud coherente en cuanto a los últimos acontecimientos, como también en cuanto al gobernante que le tocara guiar civilmente nuestro pueblo, se preocuparán mas, por ver como se puede contribuir en el crecimiento de nuestro pueblo peruano, que en vez de estar quejándose porque no salió el candidato que, con o sin buena razón, era de mi preferencia.
La vida continúa, la historia se sigue escribiendo, la gente de buen obrar es más numerosa que los que actúan encubriendo su codicia, egoísmo, avaricia, resentimiento, rencor, fama indigna, deseo de poder hedonista, etc.; las obras de quienes se dejan guiar por el Espíritu de Amor cumplen con la frase Evangélica: “Que no se entere tu mano izquierda del bien que hace tu derecha”. Las obras buenas siempre opacan a las de sentido contrario, observen simplemente todo lo bello que Dios pone delante de nosotros,  pero lamentablemente son  las malas obras que por diversos motivos, se les saca con mayor fuerza a la luz.  Se sabe bien que tanto en Keiko como en Ollanta existen cuestiones objetables, pero la oportunidad es para todos aunque muchas veces pareciera que solo es para algunos, esta vez le toco a Ollanta;  que existe preocupación por la manera de cómo gobernará, Es obvio, y sabemos que él mismo ha contribuido en esa incertidumbre de gran parte del pueblo Inca, lo mismo se hubiera sentido si Keiko  hubiera ganado las elecciones; pero el País no está sólo en las manos del señor Ollanta, lo está también en las nuestras, en la manera de cómo contribuyamos para su engrandecimiento íntegro, total;  Ollanta será el presidente mas nosotros somos el pueblo, un pueblo que tiene voz, que no solo necesita trabajo sino también, y a grandes gritos, educación;  no basta que el pueblo solo tenga la barriga llena y  que pueda darse algunos gustos, muchos ya se acostumbraron solo con seo, sin educación no hay progreso.  Si Ollanta se dedica a facilitar al pueblo en su totalidad todos los instrumentos necesarios para su educación, y se preocupa por fomentarla en toda la ciudadanía y  no solo en los niños y los jóvenes, pues la historia nos demuestra que esta actitud despreocupada por los adultos es la que nos tiene en el sub-desarrollo, entonces si se podrá vislumbrar un gobierno que mira y apunta a las verdaderas necesidades de los peruanos; con un pueblo educado habrá reducción de la explotación que es deseada por los pocos que ostentan un mayor poder económico, y que son capases de comprar conciencias para salirse con su gusto nefasto, con adultos educados habrá esperanza de que nuestros jóvenes y niños sigan los mismos caminos de progreso y realización personal.
El presidente será Ollanta, el Perú somos todos, si te preocupa el futuro gobierno de Ollanta, pues se una persona de esperanza y empecemos a elevar asidua oración para que él y los que lo ayuden en el ejercicio de su gobierno, tengan siempre un deseo sincero y decidido de tener el bien común como su máximo objetivo, que respeten las leyes naturales: la vida, la libertad, la justicia, la dignidad, etc., que están por encima de las particulares, muchas de ellas adecuadas solo al gusto y conveniencia de unos cuantos. No olvidemos que en el último de los casos: Dios nunca permite que seamos  probados  más  allá de nuestras fuerzas, y que no hay mal que dura cien años ni cuerpo que lo recista.
Seamos optimistas y confiemos en Dios, pues eso si que podemos y debemos   
P. Kokol

viernes, 22 de abril de 2011

SEMANA SANTA PERUANA EN TIEMPOS ELECTORALES

La Semana Santa es para todo cristiano y principalmente para todo buen Católico, “la fiesta por excelencia”, en ella  celebramos el triunfo de nuestro Señor Jesucristo sobre el pecado y sus consecuencias.  La resurrección de Cristo nos libera de la muerte  y nos  da la esperanza de resucitar con él a la vida nueva en el amor.
Esta acción liberadora del Redentor, tendrá sus repercusiones históricas, mirando el pasado observaremos que  muchos lucharon por la libertad, varones y mujeres que se entregaron al  trabajo por el bienestar común, y aunque de muchos de ellos no se conociera a ciencia cierta sus razones personales,  al ver sus labores y las consecuencias de las mismas, hacen entender que muy por encima de todo, está el bien que Dios inspira, que Él da a quien Él quiera.

En la actualidad  la lucha por la libertad continúa pero con algunos cambios, por ejemplo la esclavitud,  hoy en día tiene diferentes presentaciones a las del pasado:  la trata de blancas, cobrizas, amarillas o  negras,  manipuladores o explotadores  de  niños, etc.; también los avances sociales se van dando, y juntos con ellas las cosas negativas,  y pareciera que con más fuerza; los robos están a la orden del día en cualquier lugar, y cada día es peor; los raptos, los actos groseros y violentos han crecido,  las protestas por lo injusto de estas y muchas otras situaciones cresen y  cada vez,  lamentablemente, se hacen con mayor violencia,  siendo sentida con mayor intencidad por los mas débiles.

 ¿De qué debemos liberarnos?

Nuestro Señor Jesús nos aclara que “a los pobres siempre los tendremos entre nosotros” (Jn. 12,8), el pobre no siempre es el que vive en la miseria, la mayor preocupación debe apuntar a los que viven en la completa miseria, son ellos los que precisan de mayor atención, lamentablemente solo se acuerdan de ellos cuando se acercan los periodos electorales,  y muchas veces prometiéndoles lo que no hay intención de cumplir. No dudamos que hayan, dentro de los que prometen, algunos que si tengan buenas intenciones pero eso no es suficiente, lo real son las obras.  Existen muchos males y es de esperar que “Un mal empuja al otro mal o hacia otro mal”,  cuando se trate de un buen deseo es preciso pensarlo bien pues “una buena intención mal ejecutada puede causar destrucción”.  Al  respecto de esto, en estos últimos tiempos todos hablan de que la economía del país está subiendo, no hay duda en eso, pero poniéndolo en razón del pueblo, ¿quiénes son los verdaderos  beneficiarios de este bienestar económico? ¿son todos? ¡no! Los beneficiarios de manera excesiva son menos que los dedos de nuestra mano, y lo peor aun es que algunos de estos, ni siquiera nacieron en esta tierra incaica; un poco, y muy ridículamente, es para un pequeño grupo, pero sin duda alguna la gran mayoría siguen tan igual como cuando la economía estaba mal, y son los primeros damnificados en las exigencias que se dan en nombre del progreso y del bienestar económico. Se menciona que estos avances en la economía han creado nuevos puestos de trabajos, y es verdad,  pero ¿cuánto se gana en ellos? trabajar sí, pero con sueldos dignos y horas de trabajos consecuentes con un pueblo que también tiene que surgir en otras áreas.

La posible superación de un pueblo se mide por su cultura, gracias a ella se avanza en todos los aspectos, una persona que estudia siempre tendrá mayores criterios para desarrollarse en la vida, para cuidar su salud; tendrá mejores recursos en la búsqueda del sustento diario, será una persona más calificada para algún trabajo específico; una persona que tenga estudios será menos manipulada, utilizada, explotada; estar alegres y decir que estamos bien solo porque la economía del país está creciendo sin ver los otros campos de quehacer humano, es tener una mentalidad reducida, o simplemente parametrada por un bien particular y mezquino, hay países que hasta envían cohetes al espacio y su pueblo se muere de hambre, sumergido en la ignorancia, y sin esperanzas de nada.
En esta Semana Santa, ¿cuál sería la cruz que se presisa cargar en busca de la libertad? A mi manera particular de ver el problema, concidero que hay en la mayoría del pueblo adulto,  de la vase cuarenta en delante, un gran desinterés por educarse, buscan que se eduquen los niños y jóvenes, pero la pereza se hace manifiesto cuando se trata de la auto educación. Sostengo también que no se puede hablar de reformas educativas, si éstas no tienen, como parte de su realización, un recto objetivo de involucrar al pueblo adulto de nuestro país; porque nuestros estudiantes, luego de sus horas de estudios en las escuelas, o institutos superiores,  sobre todo los escolares, pasan mas en sus casas, rodeados de la familia o de la vecindad compuesta por muchos adultos que deben ser el ejemplo que despierten, en esta generación estudiantil, el amor por el estudio, por el conocimiento intelectual. Esta es la Cruz que considero que se debe asumir, que debemos cargar.
En esta Semana Santa, hay que rogar que los electos para governar o guiar nuestra nación, piensen con cinceridad en el bienestar general del pueblo, es presiso invertir en la educación de todos, no solo de algunos por mas importantes que sean. Nuestro pueblo adulto debe estudiar.  Dios quiere el bien de todos, murió por todos y no sólo por algunos, la gracias es para todos, pero también el deber es de todos, la búsqueda de la superación solo termina cuando Dios nos llama a su presencia, para educar hay que educarse pues “un ciego no puede guiar a otro ciego”. Versa la frase “todo pueblo tiene el governante que se merese” pidamos  en esta Semana Santa que,  merescamos un governante que sea provo, que actúe con sinceridad, que obre el bien, de lo contrario, seremos nosotros mismos responsables de nuestro error.  La cruz del esfuerzo educativo, en esta Semana Santa, es gracia que pedimos a Dios nos ayude a cargar con amor y voluntad, sobre todo inspire a los adultos a educarce siempre, y que él o la governante y las diferentes autoridades que sean electas para dirigir nuestro pueblo, sean cosecuentes  con el bien que prometen, cumplan en ayudar al pueblo que confíe en ellos y deje en sus manos la guia de nuestro Perú.

miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Cuándo nos comenzamos a olvidar de algunas cosas buenas?

¿Cuándo nos comenzamos a olvidar de algunas cosas buenas?
    En los últimos años se viene escuchando como el pueblo peruano ha ido cambiando a pasos grandes, pero no todos esos cambios han sido para bien,  es solo escuchar a las personas que en la actualidad pasan de los 35 años, de cómo algunas virtudes llámese respeto, cortesía, solidaridad, confianza, y otros, que en sus tiempos de niñez y adolescencia eran enseñados con tesón y si era necesario hasta con golpe, hoy en día han sido sobrepasados por  sus antagónicos; por ejemplo, las groserías, la indiferencia ante el que sufre, la descortesía, la falta de sencillez; hoy son muchos los niños que no saben lo que es saludar cuando entran a algún lugar donde hay personas mayores, mujeres gestantes o ancianas como también ancianos que cuando van en un bus público de pie, no encuentran personas que les ceda su asiento.  La prepotencia de aquellos que se creen con derecho a todo y sin ninguna clase de deber para con algo o alguien. Cada día la sencillez es superada por la ostentosidad, queriendo mostrar a los demás  lo que no se es, realidad que se da en todos los estratos sociales. En los colegios hay menos posibilidad de que los niños y adolescentes tengan una verdadera educación integral que abarque todo lo que es la persona, y aunque se diga que se está modernizando el sector educativo, pues lo triste es que en lo más importante, para la realización del educando, nada se está haciendo, y aunque en las diferentes ciencias existe un avance, cuando no se educa desde los principios ético y morales, todo lo aprendido se puede convertir en un arma de doble filo; es solo revisar la historia de aquellos a quienes se le imputan algunos desastres de la humanidad, ellos han sido buenos estrategas, sobresalientes en sus estudios, de excelente inteligencia, sin embargo causantes de muchas muertes, gigantescos robos, como también manipulaciones que a través de sus conocimientos, de su astucia e interés mezquino han llevado a pueblos a la desgracia total.
¿Cuándo hemos comenzado a perder estos valores?  Si nos preguntaran en dónde está el origen de tan lamentables pérdidas, ¿cuál sería nuestra repuesta?.  Es cierto que ante el problema es imperativa la búsqueda de la solución, pero esto implica la necesidad de llegar a las raíces del mal, para saber qué la  genero y así saber por dónde encontrar la solución. Esto es un  deber de todos, pero dentro de todos hay quienes tienen mayor responsabilidad que otros.  Yo como sacerdote me preguntaría: “¿Cómo voy en mi deber de ser un servidor de la Iglesia?, ¿cómo vivo esa sencillez y esa humildad que debe caracterizar  a un ministro Ordenado? ¿qué tan tolerante y fraterno soy con la feligresía que se me ha encomendado? ¿cuánto huyo de las obras de caridad que como clérigo estoy llamado a ejercer?, ¿qué tan buen amigo soy de mis hermanos sacerdotes? ¿hasta qué punto pueda yo querer presentar un Dios humilde, sencillo, tolerante, desprendido, cariñoso, incluyente si ni estoy preocupado por hacerlo realidad en mi propia vida? el poder que Dios me ha dado para ser un buen pastor, ¿se habrá convertido en un instrumento para satisfacer mis deseos de hacer sentir a los demás que soy yo el que mando y que sabiéndolo no hago nada por evitarlo?  ¿seremos todos los que tenemos la misión de velar por el pueblo de Dios desde  el lugar donde nos corresponda, capases de enfrentar esta realidad en nuestras vidas?”
En nuestro pueblo hay incontables bondades, pero lamentablemente las que más llaman la atención son las pocas malas cosas y  algunas de ellas son vistas de buen gusto pues causan placeres materiales pero también momentáneos, y aunque la cantidad de personas que luchan porque se mantengan los valores son cada día menos, la esperanza en Dios nos da la fortaleza para seguir luchando y que estos valores se revigoricen no solo en nuestros niños y jóvenes, sino también y sobre todo, en la mayoría de los adultos quienes son más difíciles de educar en los valores y en las diferentes ciencias, cuando ya se acostumbraron a lo más fácil, cuando piensan que por todo lo vivido ya no tienen más que aprender, o cuando ponen como disculpa la ya cercanía de su muerte y que por lo tanto sería una pérdida de tiempo.
La educación en todas las áreas del obrar humano es la clave, educarnos en el hogar, en los diferentes centros de estudios, educarnos en las calles, educarnos en la Iglesia; mientras que no haya seria reflexión al respecto y una plena decisión de poner manos a las obras, todo terminará, como casi siempre, en solo buenas intenciones.  Educarnos permanentemente en todas esas cosas buenas: Cortesía, tolerancia, sencilles, etc,  para el bien educar,  que se están perdiendo y que urge salvar.  Amar, es la clave de todo buen obrar,  es una necesidad y deber de todos,  es vivir ejerciendo los valores que se pregona por el bien de los demás y de uno mismo; pero la fríaldad conque hoy se miran las cosas, y la necesidad, justificadas o no, de muchas de ellas , hacen que antes del bien común se busque el particular y se haga sin importar nada. Quien busca el verdadero bienestar, buscará necesariamente el bienestar común.
                                                                                                                                                             P. Juan Carlos Sáenz Vargas

jueves, 3 de marzo de 2011

¿OBLIGADOS A EJERCER UN DERECHO?

En abril el pueblo peruano,  una vez más en sus ciento noventa años de vida democrática, exceptuando los tiempos de dictadura, se prepara para ir a las ánforas y así votar por un nuevo gobernante y los que serán llamados “Padres de la Patria” o sea,  los que  ocuparán un escaño en el Congreso  de la República  por otros cinco años.  Como es de costumbre aquí y en todos los  lugares del mundo donde se vive estos aires de libertad, todo lo que es comunicación y espacios públicos se llenan de propagandas partidarias, presentando al ciudadano votante el candidato, que de ser electo, dará solución a los grandes problemas peruanos que en toda su historia democrática parece no haber sido nunca solucionado en su esencia, como son entre otros salud, y desde el tiempo de la colonización, el sector educación.

¿Por qué obligados a ejercer un derecho?  ¿Es que el derecho que tiene cada persona no se encuentra dentro de la posibilidad de ser ejercida o no por quien la ostenta? Estas podrían ser algunas de las preguntas que se hacen, los que desilusionados  por tantas promesas hechas y nunca cumplidas, tendrán una vez más que participar de algo que ya en sus vidas perdió su verdadera razón.  Los votantes que tienen un recto  conocimiento  de lo que es, y para qué sirve votar  por los próximos líderes de nuestro país, se sienten más que con derecho, obligados a tener que hacerlo, cuando consideran que ninguno de los candidatos es apto para el puesto y saben que hasta el voto en blanco podría favorecer a quien según su criterio, entre todos los inadecuados, es el menos indicado para tal puesto.

Muchos de los que defienden la necesidad de que el voto sea obligatorio, se encuentran en carrera política. Otros sectores, también defienden esta posición, aduciendo que es la manera de demostrar que se ama al país. Sin embargo, que tanto hacen los responsables del bien del pueblo por educar a la gente de tal manera que su voto sea coherente con el bien común?
Hoy se escucha las siguientes observaciones: “¿Por quién vas a votar?, si lo haces acuérdate de que sea por el que le va a dar un puesto a tu papá, a tu tía, o hermano, o xxx”, o sucede que la familia es por tradición de tal partido y votará por los candidatos de “su partidó”. Los motivos de elección han pasado a ser, de un voto por el bien general, y con buen criterio, al voto por un bien particular y que en su mayoría de veces es “egoísta”.

La mayor parte de nuestro pueblo no tiene un conocimiento intelectual verdadero de lo que es política, y mucho menos del ejercicio democrático y político que le corresponda. Esto se demuestra cuando se escucha en muchas personas decir “la política está podrida”, limitándose la opinión pública del quehacer político, a los que la ejercen desde algún partido específico y de manera inadecuada. 


Lamentablemente, en esa realidad llega el periodo de elecciones, los contendores como parte de su estrategia, sacan los trapitos al aire de algún otro contendor, cosas que muchas veces han sido de su conocimiento desde tiempos atrás, pero como no era tiempo electoral, lo callaban volviéndose cómplices de la patraña: Los oponentes comienzan a pensar conjuntamente con sus asesores en como opacar a los adversarios y no en como poder iniciar un verdadero cambio desde las bases. Ante tantas incoherencias, y falta de atención por eliminarlas, uno llega a la triste realidad de que no hay candidato óptimo, pero la necesidad, como también la falta de educación e instrucción del pueblo, sobre todo en cuestiones políticas hace que se conviertan en víctimas a conquistar prometiéndoles posibles migajas del gigantesco pan que han de tener si el candidato sale electo.  

Es interés y necesidad de pocos, que esta ignorancia se mantenga, sobretodo en cuestiones políticas,  pues gracias a ella los de gran base económica y por ende poder, la saben muy bien explotar.

Por consiguiente, la libertad deja de ser libertad cuando se convierte en deber, pues el deber exige obligación y el obligado, casi siempre, no actúa libremente. Con toda esta realidad y sin el deseo de ser pesimista, ¿estamos obligados?  

viernes, 18 de febrero de 2011

¿SERÁ LIBERTAD?!!!

El pasado 14 de febrero, ante los acontecimientos dados en las inmediaciones de la Plaza de Armas o para ser más exactos, en el Atrio de la Catedral de Lima, se dieron unos altercados entre la Policía Nacional del Perú  y unos Ciudadanos que en el marco de las celebraciones por el Día de los Enamorados, quisieron demostrar sus sentimientos amorosos de manera inadecuada. Este hecho tuvo trascendencia porque  los que realizaban estas demostraciones eran personas que tenían como pareja a otra de su mismo sexo. Como era de esperarse, ante la peculiar demostración, los custodios de la ley  intervinieron retirando a la fuerza a singulares parejas;  al instante, una vez más, saltó a la palestra el tema, y justo en estos tiempos en el cual nuestro país se prepara para vivir las, dicen que, “fiestas electorales” donde  cualquier motivo, escándalo o acontecimiento raro, puede ser bueno para ganar adeptos u opositores, para ganar popularidad o simplemente hablar de algo, o peor aún, hablar y hasta prometer lo que no se conoce, o ni les importa.

Sin embargo, no se puede dejar de lado el tema sin antes expresar lo siguiente.  
Todos sabemos que el hombre es un ser libre y  de respeto, con derechos y obligaciones, el hombre es un ser social por naturaleza, vive en una sociedad y depende de ella; el hombre, desde la concepción religiosa,  es también y sobre todo, hijo de Dios; de allí viene su dignidad y por ende su trascendencia. El hombre está llamado a ser feliz, y en el recorrido de su vida, luchará constantemente por alcanzarla, tanto individual como comunitariamente, porque desde nuestra fe, se es feliz en comunión,  y esta es la razón por la que es preciso profundizar el tema.

El significado del concepto felicidad,  lamentablemente se ha ido degenerando con el pasar del tiempo, como también el de la libertad, estos hermanos y hermanas que viven situaciones similares en todas partes del mundo,  mencionan que son libres, y tienen la libertad de demostrar sus sentimientos como cualquier otra pareja, y que si no se lo permiten, es por causa de una homofobia, que a su vez atenta contra sus derechos y su libertad.

En primer lugar la libertad es de todos y no sólo de algunos, todos tenemos derechos, y desde esa realidad es que se ha tenido que implementar en la vida social, leyes que salvaguarden el derecho de todos sin menoscabar la de alguna o algunas  personas.  La libertad según Aristóteles es la tendencia natural del hombre que lo conduce a ser feliz; sin embargo aclara que esta búsqueda de la libertad,  regida o parametrada por principios éticos, actúa dentro de normas morales establecidas por los ciudadanos conforme a las leyes del estado. Por consiguiente es libre quien asumiendo los principios éticos y morales obra sin temor a ser coaccionado o restringido.

Estas personas que sufrieron agresiones por parte de la Policía,  de la cual no estoy de acuerdo, lamentablemente tergiversaron el sentido verdadero de libertad, generando ellos mismos la agresión recibida; ellos violentaron con sus actitudes  las leyes civiles que directa o indirectamente hablan del tema, más aun, agredieron los principios morales que rigen la formación de nuestros niños, adolescentes y parte de la juventud de nuestro pueblo; no se puede en nombre de la libertad individual violentar el bien común; la libertad que tienen todos de ver y escuchar aquello que nutre nuestro conocimiento y nuestro corazón de buenas obras, de buenos comportamientos delante del prójimo, porque todos los hombres merecen respeto. Aun así, la opción que alguien tome en cuanto a su vida personal y sobre todo íntima, sea o no moral, mientras no afecte al orden público, aunque no sea compartido, merece respeto por parte de los demás.

Las demostraciones que realizaron estos hermanos y hermanas y que suscitó la intervención de la Policía, también podían ser tomadas como una "provocación" o "querer hacer noticia", pues el lugar donde lo realizaron, el atrio de la Catedral, se circunscribe al espacio de la institución religiosa que tiene como uno de sus principios la defensa del más débil y desprotegido en todos los sentidos, la defensa de aquellos que están en plena formación tanto física como psíquica y espiritual. Esta Iglesia Católica, que en diferentes oportunidades y en todo el mundo, ha tenido que expresarse al respecto, es Maestra en cuestiones de Fe y de Costumbres, realidad que ha quedado demostrada,  demuestra y lo seguirá demostrando, sobre todo con sus obras,  en todos los campos del quehacer  humano;  esta Iglesia que no sólo es compuesta por los consagrados por el Sacramento del Orden y las diferentes congregaciones religiosas, sino también por todos los bautizados; y que en ella, todos tenemos derechos y deberes, y porque en ella vivimos y existimos, estamos llamados a ayudarnos como también a corregirnos mutuamente con caridad, siendo tolerantes pero también  firmes, pues todos somos una sola familia, y "a la familia se le protege",  se le corrige, pero sobre todo se le ama.

Por consiguiente, estoy seguro que en las diferentes ocasiones en las que los responsables de la guía de nuestra Iglesia Católica han tenido que elevar su voz, en razón de estos tipos de problemas, lo han hecho pensando en el bien de las dos partes, porque todos sin excepción somos hijos de Dios.

Amigos, amigas, no lo olviden, antes que cualquier gusto personal está el bien de los demás, porque en el bien del prójimo esta nuestra propia felicidad.