viernes, 22 de abril de 2011

SEMANA SANTA PERUANA EN TIEMPOS ELECTORALES

La Semana Santa es para todo cristiano y principalmente para todo buen Católico, “la fiesta por excelencia”, en ella  celebramos el triunfo de nuestro Señor Jesucristo sobre el pecado y sus consecuencias.  La resurrección de Cristo nos libera de la muerte  y nos  da la esperanza de resucitar con él a la vida nueva en el amor.
Esta acción liberadora del Redentor, tendrá sus repercusiones históricas, mirando el pasado observaremos que  muchos lucharon por la libertad, varones y mujeres que se entregaron al  trabajo por el bienestar común, y aunque de muchos de ellos no se conociera a ciencia cierta sus razones personales,  al ver sus labores y las consecuencias de las mismas, hacen entender que muy por encima de todo, está el bien que Dios inspira, que Él da a quien Él quiera.

En la actualidad  la lucha por la libertad continúa pero con algunos cambios, por ejemplo la esclavitud,  hoy en día tiene diferentes presentaciones a las del pasado:  la trata de blancas, cobrizas, amarillas o  negras,  manipuladores o explotadores  de  niños, etc.; también los avances sociales se van dando, y juntos con ellas las cosas negativas,  y pareciera que con más fuerza; los robos están a la orden del día en cualquier lugar, y cada día es peor; los raptos, los actos groseros y violentos han crecido,  las protestas por lo injusto de estas y muchas otras situaciones cresen y  cada vez,  lamentablemente, se hacen con mayor violencia,  siendo sentida con mayor intencidad por los mas débiles.

 ¿De qué debemos liberarnos?

Nuestro Señor Jesús nos aclara que “a los pobres siempre los tendremos entre nosotros” (Jn. 12,8), el pobre no siempre es el que vive en la miseria, la mayor preocupación debe apuntar a los que viven en la completa miseria, son ellos los que precisan de mayor atención, lamentablemente solo se acuerdan de ellos cuando se acercan los periodos electorales,  y muchas veces prometiéndoles lo que no hay intención de cumplir. No dudamos que hayan, dentro de los que prometen, algunos que si tengan buenas intenciones pero eso no es suficiente, lo real son las obras.  Existen muchos males y es de esperar que “Un mal empuja al otro mal o hacia otro mal”,  cuando se trate de un buen deseo es preciso pensarlo bien pues “una buena intención mal ejecutada puede causar destrucción”.  Al  respecto de esto, en estos últimos tiempos todos hablan de que la economía del país está subiendo, no hay duda en eso, pero poniéndolo en razón del pueblo, ¿quiénes son los verdaderos  beneficiarios de este bienestar económico? ¿son todos? ¡no! Los beneficiarios de manera excesiva son menos que los dedos de nuestra mano, y lo peor aun es que algunos de estos, ni siquiera nacieron en esta tierra incaica; un poco, y muy ridículamente, es para un pequeño grupo, pero sin duda alguna la gran mayoría siguen tan igual como cuando la economía estaba mal, y son los primeros damnificados en las exigencias que se dan en nombre del progreso y del bienestar económico. Se menciona que estos avances en la economía han creado nuevos puestos de trabajos, y es verdad,  pero ¿cuánto se gana en ellos? trabajar sí, pero con sueldos dignos y horas de trabajos consecuentes con un pueblo que también tiene que surgir en otras áreas.

La posible superación de un pueblo se mide por su cultura, gracias a ella se avanza en todos los aspectos, una persona que estudia siempre tendrá mayores criterios para desarrollarse en la vida, para cuidar su salud; tendrá mejores recursos en la búsqueda del sustento diario, será una persona más calificada para algún trabajo específico; una persona que tenga estudios será menos manipulada, utilizada, explotada; estar alegres y decir que estamos bien solo porque la economía del país está creciendo sin ver los otros campos de quehacer humano, es tener una mentalidad reducida, o simplemente parametrada por un bien particular y mezquino, hay países que hasta envían cohetes al espacio y su pueblo se muere de hambre, sumergido en la ignorancia, y sin esperanzas de nada.
En esta Semana Santa, ¿cuál sería la cruz que se presisa cargar en busca de la libertad? A mi manera particular de ver el problema, concidero que hay en la mayoría del pueblo adulto,  de la vase cuarenta en delante, un gran desinterés por educarse, buscan que se eduquen los niños y jóvenes, pero la pereza se hace manifiesto cuando se trata de la auto educación. Sostengo también que no se puede hablar de reformas educativas, si éstas no tienen, como parte de su realización, un recto objetivo de involucrar al pueblo adulto de nuestro país; porque nuestros estudiantes, luego de sus horas de estudios en las escuelas, o institutos superiores,  sobre todo los escolares, pasan mas en sus casas, rodeados de la familia o de la vecindad compuesta por muchos adultos que deben ser el ejemplo que despierten, en esta generación estudiantil, el amor por el estudio, por el conocimiento intelectual. Esta es la Cruz que considero que se debe asumir, que debemos cargar.
En esta Semana Santa, hay que rogar que los electos para governar o guiar nuestra nación, piensen con cinceridad en el bienestar general del pueblo, es presiso invertir en la educación de todos, no solo de algunos por mas importantes que sean. Nuestro pueblo adulto debe estudiar.  Dios quiere el bien de todos, murió por todos y no sólo por algunos, la gracias es para todos, pero también el deber es de todos, la búsqueda de la superación solo termina cuando Dios nos llama a su presencia, para educar hay que educarse pues “un ciego no puede guiar a otro ciego”. Versa la frase “todo pueblo tiene el governante que se merese” pidamos  en esta Semana Santa que,  merescamos un governante que sea provo, que actúe con sinceridad, que obre el bien, de lo contrario, seremos nosotros mismos responsables de nuestro error.  La cruz del esfuerzo educativo, en esta Semana Santa, es gracia que pedimos a Dios nos ayude a cargar con amor y voluntad, sobre todo inspire a los adultos a educarce siempre, y que él o la governante y las diferentes autoridades que sean electas para dirigir nuestro pueblo, sean cosecuentes  con el bien que prometen, cumplan en ayudar al pueblo que confíe en ellos y deje en sus manos la guia de nuestro Perú.