Si hay algo necesario en nuestro caminar, pues bien lo necesario es que alguien te este recordando siempre, aunque parezca molesto, lo que somos, de dónde venimos, hacia donde debemos ir, y cuál es la actitud que debemos tener para alcanzar nuestra objetivo. Considero que no solo es importante saber cuál es nuestra meta, sino también que te impulsa a alcanzarla y quien te puede ayudar a obtenerla, pues quien piensa que solo puede, se engaña; siempre hay alguien que necesita de uno, y siempre necesitamos de alguien.
Arturo lo sabe bien, y por eso vemos como se preocupa por hacer que todos y particularmente los jóvenes, puedan a trabes de sus temas de “CAOCHING PASTORAL” ejercitarse para ser exitosos y guiar a los demás a que también lo sean, y muy especialmente en el campo eclesial.
Nuestra amada Iglesia Católica, hoy más que nunca con los nuevos retos que se le presenta, debe tener una preparación adecuada para el acompañamiento de todos los feligreses que forman parte del que hacer mundial, precisamos desarrollarnos con la mayor perfección posible en todos los campos de la vida, y para eso se necesita no solo conocimientos científicos, sino también de una actitud para ejercerla. Por eso veo muy importante los temas de “CAOCHING PASTORAL” que promociona Arturo; nosotros los sacerdotes no lo sabemos todo, si conocemos bien un aspecto de la vida, eso no implica que sepamos bien de las otras, muchas parroquias tienen santos sacerdotes muy competentes en una área de la pastoral pero no muy buenos en otras, y solo el sacerdote verdaderamente humilde la acepta, y más aun, pide o se deja ayudar en aquellas áreas que menos conoce. Son muchos los laicos necesarios para esos campos de poco conocimiento por parte de los Sacerdotes, Arturo es uno de los que dominan ese campo poco conocido con todos los adelantos en cuanto a la promoción humana, y lo pone al alcance de todos los que deseen, de los que precisen de esta ayuda.
Aplaudo, oro y alento, sus esfuerzos por contribuir en la construcción de un ser humano más digno de los dones que Dios le ha dado, para su realización personal, para el bien de nuestra Iglesia Católica y para la mayor gloria de Dios.
P. Juan Carlos SáenzVargas